Los linfomas son cánceres (tumores malignos)
del sistema linfático.
El sistema linfático transporta un tipo de glóbulos blancos especializados
llamados linfocitos, a través de una red de canales tubulares (vasos
linfáticos) que llegan a todo el organismo, incluida la médula
ósea. Diseminados por esta red se encuentran grupos de linfocitos localizados
en los ganglios linfáticos. Los linfocitos cancerosos (células
de linfoma) pueden localizarse en un solo ganglio linfático o bien estar
diseminados por todo el organismo afectando a casi todos los órganos.
Los dos tipos de linfomas principales son los linfomas de Hodgkin,
habitualmente denominados enfermedad de Hodgkin, y linfomas no hodgkinianos.
Los linfomas no hodgkinianos incluyen varios subtipos, entre los que se encuentran
el linfoma de Burkitt y la micosis fungoide.
Linfomas de Hodgkin o Enfermedad de Hodgkin
La enfermedad de Hodgkin (linfoma de Hodgkin) es una clase de linfoma que se
caracteriza por poseer un tipo particular de célula cancerosa, llamada
célula de Reed-Sternberg, que en el análisis
al microscopio presenta unas características particulares. Se observan
en el examen al microscopio de un espécimen de biopsia de tejido de ganglios
linfáticos.
La enfermedad es más frecuente en el sexo masculino que en el femenino
(en una proporción aproximada de 3 a 2). La enfermedad de Hodgkin se
presenta a cualquier edad, aunque es muy rara antes de los 10 años. Es
muy frecuente en personas de 15 a 34 años y en mayores de 60. Se desconoce
su causa, aunque algunos especialistas sospechan de un virus, tal como el de
Epstein-Barr.
Linfoma no Hodgkiniano
Los linfomas no hodgkinianos constituyen un grupo de cánceres muy relacionados
entre sí (tumores malignos) que se originan en el sistema linfático
y que habitualmente se diseminan por todo el organismo.
Algunos de estos linfomas son de desarrollo lento (a lo largo de años),
mientras que otros se diseminan rápidamente (en cuestión de meses).
El linfoma no hodgkiniano es más frecuente que la enfermedad
de Hodgkin. Su incidencia está aumentando,
sobre todo en ancianos y en personas infectadas por el VIH (SIDA).
Aunque se desconoce la causa del linfoma no hodgkiniano, ciertos indicios sugieren
una vinculación con un virus aún no identificado. Un tipo raro
de linfoma no hodgkiniano de desarrollo rápido guarda relación
con la infección causada por el HTLV-I (linfotrópico de células
T humanas tipo I), un retrovirus con función similar a la del virus de
immunodeficiencia humano (VIH), que produce el SIDA. El linfoma no hodgkiniano
también puede ser una complicación del SIDA, responsable en parte
del incremento de nuevos casos.
Linfoma de Burkitt
El linfoma de Burkitt es un linfoma no hodgkiniano de grado
muy elevado que se origina a partir de los linfocitos B y tiende
a invadir áreas externas al sistema linfático, como la médula
ósea, la sangre, el sistema nervioso central y el líquido de la
médula espinal.
Aunque el linfoma de Burkitt puede desarrollarse a cualquier edad, es muy frecuente
en niños y adultos jóvenes, particularmente en los varones. También
puede desarrollarse en enfermos de SIDA.
Micosis fungoide
La micosis fungoide es un tipo raro de linfoma no hodgkiniano persistente, de
crecimiento lento, que se origina a partir de linfocitos T
maduros y afecta a la piel; puede avanzar hasta los ganglios linfáticos
y los órganos internos.
La micosis fungoide se manifiesta en forma tan sutil, y crece tan lentamente,
que al principio puede pasar inadvertida. Se desarrolla en forma de una erupción
prolongada que produce picor (que a veces abarca áreas pequeñas
de piel que está grasa y que pica mucho) y, posteriormente, se transforma
en nódulos que crecen de forma progresiva y se extienden lentamente a
otras áreas. En algunas personas, la micosis fungoide produce leucemia
(síndrome de Sézary), en la cual aparecen linfocitos anormales
en el flujo sanguíneo. La piel pica intensamente, se reseca, enrojece
y se descama.
Aun con biopsia, los médicos tienen problemas para diagnosticar esta
enfermedad en sus estadios iniciales. Sin embargo, cuando la enfermedad ha avanzado,
la biopsia revela células linfomatosas en la piel. Cuando se diagnostica
micosis fungoide, la mayoría de los enfermos tienen más de 50
años. Aun sin tratamiento, pueden esperar vivir de 7 a 10 años
más.
Las áreas espesas de la piel se tratan con una forma de radiación
llamada rayos beta o bien con luz solar y medicamentos esteroides
como cortisona. Una mostaza nitrogenada aplicada directamente
sobre la piel puede reducir el picor y el tamaño de las partes afectadas.