LOS TESTICULOS
CÁNCER TESTICULAR
CLASIFICACIÓN: (SEMINOMAS / NO SEMINOMAS)
PATOLOGÍA
MARCADORES TUMORALES (AFP / GCH-B/ LDH)
ESTADIO (ETAPA o EXTENSIÓN)
DIAGNÓSTICO
TRATAMIENTO
FERTILIDAD Y CÁNCER TESTICULAR
DUDAS SOBRE EL CANCER DE TESTICULO
SEGUIMIENTO
LOS TESTÍCULOS
Los testículos son las glándulas sexuales masculinas
y forman parte del sistema reproductor del hombre. Los testículos también
se llaman testis o gónadas. Están ubicados
detrás del pene en una bolsa de piel llamada escroto.
• Las gónadas femeninas se llaman ovarios. Los ovarios femeninos
son homólogos a los testículos masculinos.
Los testículos producen y almacenan varias hormonas masculinas, incluyendo
la testosterona y el esperma. Las hormonas controlan el desarrollo de los
órganos reproductores así como otras características
masculinas: el vello facial y corporal, la voz profunda y los hombros anchos.

Son los órganos reproductivos masculinos localizados
en el escroto, que producen los espermatozoides y la hormona masculina testosterona.
Las estructuras reproductivas masculinas son el pene, el escroto, las vesículas
seminales y la próstata.
CÁNCER
TESTICULAR (tumor de células germinativas)
El cáncer testicular es una de las formas más curables
de cáncer.
Consiste en un cáncer que se desarrolla en uno o ambos testículos,
aunque también se puede iniciar en el abdomen o en el tórax
(mediastino). Su causa es hasta el momento desconocida. Es una enfermedad
que ha pasado de ser extremadamente rara a principios del siglo XX, a ser
en la actualidad el tipo de tumor maligno más común entre los
varones jóvenes. Aunque la incidencia varía en función
de las razas. La mayor incidencia se da entre los varones de raza blanca de
parte del norte de Europa. Los varones de raza negra tienen la menor incidencia
global. Es más común entre los 15 y 35 años aunque puede
afectar a varones de cualquier edad. Aunque esta enfermedad representa el
1% de todos los cánceres en los hombres, es la forma más común
de cáncer en hombres entre 15 y 35 años de edad. El
cáncer de testículo tiene una de las tasas de curación
más altas de todos los tipos de cáncer, por encima
del 90%, y prácticamente del 100% si no se ha extendido. Incluso en
los relativamente pocos casos en los que se ha extendido ampliamente, la quimioterapia
consigue curar completamente, al menos a la mitad de esos casos.
Más del 90% de los cánceres de testículo se desarrollan
en las llamadas “células germinativas”.
Dentro de este tipo de cánceres, existen 2 subtipos principales: seminomas
y no seminomas. La mayoría de los cánceres de las células
germinativas testiculares comienzan como una forma no invasiva (sólo
afecta a la superficie del testículo) llamada carcinoma in situ. El
carcinoma in situ no produce masa ni provoca síntomas,
pero casi siempre deriva hacia un cáncer.
SÍNTOMAS
La gran mayoría de los casos de cáncer de testículo es
detectado por el propio paciente. No produce síntomas generales que
puedan hacer sospechar de un problema médico, como fiebre o dolor.
El síntoma más claro es la aparición en un testículo
de una masa o abultamiento que no suele causar dolor ni incomodidad; o un
estiramiento o hinchazón en la zona testicular. Otra sintomatología
es la sensación de pesadez o dolor en el abdomen inferior, o en el
escroto.
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO
Se desconoce cuál es la causa del cáncer testicular.
Los factores posibles de riesgo incluyen los siguientes:
• Edad - La mayoría
de los cánceres testiculares afectan a hombres entre los 15 y 35 años
de edad.
• Criptorquismo
- falta de descenso testicular.
• Riesgos ocupacionales
- Los mineros, las personas que trabajan con gas o con cuero, los
trabajadores de las fábricas procesadoras de alimentos y bebidas, corren
un mayor riesgo.
• Antecedentes familiares.
• Historia personal de cáncer en
el otro testículo.
• Raza y etnia - El índice
de cáncer testicular es más alto en la raza blanca que en otras
poblaciones.
• Infección por VIH.
• Los hombres cuyas madres tomaron la
hormona dietilestilbestrol (su sigla en inglés es DES)
durante el embarazo para prevenir el aborto.
Aun cuando estos factores pueden aumentar los riesgos de una persona, éstos
no necesariamente causan la enfermedad. Algunas personas con uno o más
factores de riesgo nunca contraen la enfermedad, mientras otras la desarrollan
sin tener factores de riesgo conocidos.
PREVENCIÓN
Actualmente no hay ningún método para prevenir la enfermedad
porque:
• No hay ninguna causa
conocida de la enfermedad.
• Muchos de los factores
de riesgo sugeridos no pueden cambiarse.
• Muchos hombres que tienen
cáncer testicular no tienen los factores de riesgo sugeridos.
CLASIFICACIÓN
Una clasificación primaria de los tumores de las células germinativas
en los hombres se establece en torno a la diferenciación entre Seminomas
y No Seminomas.
Los Seminomas son células
germinales inmaduras de crecimiento lento y representan alrededor del 50%
de los tumores testiculares, de los cuales el 75% son de estadío 1.
Los seminomas tienden a estar confinados al testículo, aunque en alrededor
de un 25% de los casos se ha extendido a los ganglios linfáticos..
Se encuentran por lo general en hombres entre 30 y 40 años.. Se desarrollan
en las células productoras de esperma de los testículos. Dentro
de esta categoría, y en base a su aspecto al microscopio, se establecen
dos subtipos principales:
1) Seminomas típicos
(suelen aparecer en individuos entre los 30 y los 50 años)
2) Seminomas espermatocíticos
(suelen aparecer en individuos superiores a los 50 años, estando situada
la media de edad para este tipo de cáncer en los 65 años). Se
desarrolla de forma muy lenta, por lo que no provoca metástasis.
Los tumores
No Seminomas por el
contrario, son células germinales más maduras que se propagan
con mayor rapidez. Los noseminomas engloban varias subclases; sus tasas de expansión
varian algo pero se tratan de forma similar. Suelen ser los más habituales
entre el segmento de pacientes de menor edad.. Este tipo de tumor generalmente
contiene más de uno de los siguientes tipos de células:
• Carcinomas embrionarios
es el tipo más común, aunque normalmente aparece junto
con otros tipos. Suelen ser un tipo muy agresivo de cáncer, puesto
que tienden a irradiarse a otros órganos (pulmones, hígado)
y desarrollarse muy rápidamente.
• Carcinomas del saco vitelino también
son conocidos como tumores de los senos endodérmicos, carcinoma embrionario
infantil u orquidoblastoma. Afecta principalmente a niños y jóvenes
(aproximadamente 60% de todos los casos de cáncer testicular en niños),
teniendo grandes posibilidades de curación cuando se detectan en
la primera infancia. Sin embargo, son mucho más complicados en individuos
adultos; sobre todo si no contienen otros tipos de células No Seminomas.
• Coriocarcinomas se dan muy raramente y sólo
en adultos. Son muy peligrosos por su invasividad, dándose el caso
de que en estado “puro” generalmente no se presenta en los testículos.
• Teratomas son células
adultas premalignas que rara vez se extienden, pero que pueden transformarse
en otro tipo.
• Tumores estromales
(tumores de células estromáticas) se presentan en los tejidos
de soporte y en los productores hormonales de los testículos. Dos
tipos de tumores muy importantes pertenecen a esta clase de cáncer
testicular: los tumores de las células de Leydig (células
secretoras de testosterona) y los tumores de las células de Sertoli
(células donde maduran los espermatozoides). Ambos tipos de tumores
suelen ser benignos, no propagándose más allá de los
testículos y tratándose mediante la extirpación. Así
mismo, dichos tumores pueden secretar una hormona, estradiol, que puede
causar uno de los síntomas de cáncer testicular, ginecomastia
(excesivo desarrollo de tejido mamario).
• Tumores testiculares secundarios (tumor
metastasico), originados en otros órganos y propagados
al testículo. En edades avanzadas el linfoma testicular suele ser
más frecuente incluso que el resto de tumores testiculares puros.
La extirpación, seguida de radiación y/o quimioterapia es
el tratamiento más adecuado.
Cuando ambos, seminomas y noseminomas están presentes en un
tumor (lo cual no es raro), el tumor se clasifica como noseminoma y se trata
como tal.
PATOLOGÍA
El cáncer de testículo puede desarrollarse a partir de cualquier
tipo de célula de las presentes en el testículo, pero más
del 95% de todos los cánceres de testículo son de células
germinales. (Las células germinales producen los espermatozoides; en
sí mismas no son patogénicas). La histopatología
del cáncer de testículo es complicada, y debería
ser hecha por un patólogo experimentado que especifique características
tales como, invasión vascular (en los noseminomas), de la rete testis
(en los seminomas), o el porcentaje de los distintos tipos de tumor si los
hubiere.
La anatomía patológica del seminoma se confunde con
relativa facilidad con la del carcinoma embrionario. En caso de recibir tratamiento
de radioterapia, se debe asegurar que realmente no ha habido confusión,
puesto que el carcinoma embrionario es un noseminoma que no es sensible a
la radiación y sería un tratamiento inútil.
MARCADORES
TUMORALES
Procedimiento en el cual se examina una muestra de sangre para medir las cantidades
de ciertas sustancias liberadas en la sangre por órganos, tejidos o
células tumorales en el cuerpo. Ciertas sustancias se asocian con tipos
específicos de cáncer cuando se encuentran en concentraciones
altas en la sangre. Estas se denominan marcadores tumorales.
El cáncer de testículo es uno de los pocos tumores que producen
marcadores tumorales específicos, que se pueden usar para seguir su
evolución, y la efectividad del tratamiento. Para ello, antes de la
cirugía, se deben determinar los niveles de los marcadores para establecer
la referencia inicial.
• La AFP
(alfa-fetoproteína) aparece en mayor o menor cantidad en todos los
tumores germinales noseminoma, excepto el coriocarcinoma, pero nunca se produce
en el seminoma puro. (No obstante, la ausencia de AFP no indica que un determinado
tumor sea un seminoma. Debe incluirse también en el seguimiento de
los seminomas).
• La GCH-B
(gonadotropina coriónica humana beta (beta GCH)). no está presente
en los varones normales, es producida por los tumores noseminoma y también
en muchos casos de seminoma.
• La LDH
(deshidrogenasa láctica (DHL)) no es un marcador específico,
pero en combinación con los anteriores puede dar una idea de la extensión
de la enfermedad. En los casos de seminoma que se presentan sin elevación
de la GCH-ß, puede resultar especialmente útil.
Aproximadamente el 85% de los
noseminomas
presentan elevación de la
AFP o la
GCH.
Los
seminomas tendrán elevación
sólo en beta
GCH o
DHL.
Estos exámenes también pueden usarse para vigilar la respuesta
al tratamiento.
La ausencia de marcadores tumorales no excluye la posibilidad de padecer un
tumor de células germinales.
ESTADIO (Etapa o Extensión)
Un caso de cáncer de testículo se categoriza como perteneciente
a uno de tres estadíos (que tienen subclasificaciones).
• Estadío 0, CIS
(carcinoma in situ) es una lesión preinvasiva previa a los tumores.
• Estadío 1, el
cáncer no se ha diseminado mas allá del testículo.
• Estadío 2, el
cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos abdominales
(pequeñas estructuras como un garbanzo que producen y almacenan las
células que combaten las infecciones).
• Estadío 3, se
extiende más allá de los ganglios linfáticos, pudiendo
haber alcanzado los riñones, hígado, huesos, pulmones o cerebro.
La mayoría de los casos cuando se detectan son de estadío 1;
el estadío 3 es relativamente raro.
METASTASIS
La propagación de las metástasis de cáncer de testículo
tiene una progresión bien definida. Los gánglios paraaorticos
(situados alrededor de la aorta y vena cava inferior a la altura
de los riñones) son el primer lugar en el que se producen las metástasis.
El escroto no comparte el sistema linfático de los testículos,
ya que estos descienden desde el abdomen durante la gestación hasta
su posición normal. Por ello se realiza una orquidectomía
inguinal, evitando la alteración del sistema linfático
y en lo posible la difusión de células tumorales a otras zonas
donde no se sospeche que pueden aparecer. En los tumores de células
germinales no seminomas, la propagación es hematológica
y por ello el lugar más probable de una metástasis son los pulmones,
hígado y cerebro.
DIAGNOSTICO
El diagnóstico del cáncer de testículo se realiza mediante
ultrasonidos con una ecografía de los testículos, y si lo hay,
su extensión por rayos X y TAC. En caso de un diagnóstico dudoso,
la ecografía debería ser realizada antes de 2 semanas. Además
en un análisis de sangre se miden los marcadores tumorales específicos
AFP, GCH-ß, y LDH que proporcionan mayor evidencia sobre el tipo de
tumor y su extensión.
La biopsia o PAF del testículo está contraindicada en
general, puesto que puede facilitar la dispersión del tumor por una
ruta que no es la usual. Y está indicada en pacientes con tumores retroperitoneale
o mediastinales.
PRUEBAS DIAGNOSTICAS
Además del examen físico y la historia médica completa,
los procedimientos para el diagnóstico del cáncer testicular
pueden incluir los siguientes:
• Ecografía - del
escroto que se usa para confirmar la presencia de la masa sólida.
• Análisis de sangre
- evaluación de muestras de sangre para detectar niveles aumentados
de ciertas proteínas y enzimas con el fin de determinar si se encuentran
presentes células cancerosas o para determinar la cantidad de cáncer
presente.
• Biopsia - procedimiento
en el que se extraen muestras de tejido (durante la cirugía) para examinarlas
con un microscopio con el fin de determinar si existen células cancerosas
o anormales.
• Linfangiograma - imágenes
del sistema linfático por medio de la inyección de un contraste
en los vasos linfáticos para intensificar las imágenes.
• Imágenes por resonancia magnética
(RM) - procedimiento de diagnóstico que utiliza una
combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para
producir imágenes detalladas de los órganos y estructuras dentro
del cuerpo.
Además de estos procedimientos de imágenes pueden solicitarse
rayos X del tórax, escáner de los huesos o de otro tipo.
TRATAMIENTO
Los tipos básicos de tratamiento son: cirugía, radioterapia,
quimioterapia y observación o una combinación de ellos. El tratamiento
más adecuado estará en función del tipo de tumor, y su
pronóstico.
CIRUGÍA
El tratamiento quirúrgico incluye la extirpación del testículo
(orquiectomía) y la extirpación de los ganglios linfáticos
asociados (linfadenectomía). Esto, por lo general, se realiza en el
caso de cánceres testiculares seminoma y no seminoma. La mayoría
de las veces, la orquidectomía inguinal radical (extirpación
del testículo y demás estructuras asociadas a través
de una pequeña incisión en el abdomen) es suficiente para la
curación completa del paciente. Es una operación sencilla y
rápida que se hace con anestesia raquídea, y el paciente puede
volver a su casa enseguida, o incluso el mismo día. Aunque sería
posible en muchos casos quitar el tumor de un testículo dejándolo
funcional, es algo que rara vez se hace por el riesgo de dejar algunas células
del tumor, y se realiza la orquidectomía inguinal radical, dado que
es un órgano par, y un solo testículo es suficiente para la
fertilidad, producción hormonal y otras funciones masculinas, la excepción
sería sólo en el caso de que fuese el único testículo
y sólo si la operación la realiza un experto. El 80% de los
pacientes están curados sólo con la cirugía, y tras ella
hay que valorar las posibles opciones de tratamiento en función del
riesgo particular.
Si se extirpan ambos testículos, el individuo no será capaz
de producir células espermáticas; y por lo tanto quedará
estéril. Esta circunstancia puede verse aminorada por medio de las
técnicas de extracción y congelación previa de espermatozoides.
La cirugía para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales
(regionales) puede dañar los nervios cercanos que controlan
la eyaculación. El daño a estos nervios puede igualmente causar
la esterilidad.
En el caso de los noseminomas que parecen ser de estadío
1, a menudo se realiza en una operación aparte una linfadectomía
de los ganglios retroperitoneales (regionales) para determinar si
el cáncer era en realidad de estadío 2. Sin embargo, esto que
es estandar en muchos sitios, también es omitido
en muchos otros por el riesgo significativo de dañar determinados nervios
al tratarse de una operación mayor que requiere de una gran experiencia,
y que puede resultar en eyaculación retrógrada e infertilidad.
La cirugía se puede realizar en otras partes del cuerpo donde (en casos
raros) haya tumores y esto sea apropiado; puede ser antes o después
de la quimioterapia o radioterapia, aunque con posterioridad a dichos tratamientos
es una cirugía mucho más complicada y debe ser llevada a cabo
por especialistas.
RADIOTERAPIA (solo seminomas)
El uso de radioterapia se limita al tratamiento de seminomas. La radioterapia
mediante rayos X de alta energía es efectiva en los seminomas,
pero no en los noseminomas.
En el caso del cáncer de testículo, las dosis son muy inferiores
a las administradas para otros tipos de cáncer. Además, se colocan
protecciones especiales sobre el testículo remanente para preservar
la fertilidad en todo lo posible.
Se puede administrar para tratar seminomas de estadío 2, o como terapia
preventiva en el caso de cáncer en estadío 1, y así minimizar
la probabilidad de que aún existan tumores minúsculos indetectables
y que pudiesen extenderse. La extraordinaria sensibilidad a la radioterapia
de los seminomas hace que la tasa de curación para los casos en estadío
1 sea superior al 95%. Incluso la tasa de supervivencia no es significativamente
menor para los casos de estadío 2 con tumores pequeños (<2cm)
tratados con radioterapia. Las dosis de radiación usados para el tratamiento
del seminoma son relativamente pequeñas, y aunque los efectos secundarios
no son despreciables, no son tan importantes como los producidos por la quimioterapia.
Como tratamiento preventivo en estadío 1 se suelen usar 20-25Gy, y
para el estadío 2 se aumenta a 30-35Gy localizado sobre los tumores.
La dosis total se reparte en varias sesiones de entre 1,5-2Gy a lo largo de
varias semanas.
La radioterapia afecta tanto las células normales como las cancerosas.
Los efectos secundarios de la radioterapia dependen principalmente de la dosis
del tratamiento. Los efectos secundarios comunes son la fatiga, cambios en
la piel donde se realiza el tratamiento, pérdida de apetito, náuseas
y diarrea. La radioterapia interfiere con la producción de espermatozoides,
pero la mayoría de los pacientes recuperan su fertilidad en un periodo
de 1 a 2 años.
QUIMIOTERAPIA
Cuando se administra quimioterapia a pacientes de cáncer de testículo,
ordinariamente se da como terapia adyuvante (después de cirugía)
para destruir células cancerosas que pueden haber quedado en el cuerpo.
.La quimioterapia es el tratamiento estandar, con o sin radiación,
cuando el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo (o sea,
estadío 2 ó 3). En algunos sitios se ofrece como opción
para los no seminomas en estadío 1 como terapia preventiva en los casos
de mayor riesgo. La introducción de la terapia con cisplatino como
agente antitumoral ha mejorado enormemente la tasa de supervivencia de los
pacientes con tumores testiculares seminomas y no seminomas. Los agentes primarios
son el cisplatino, etóposido y bleomicina. Los fármacos antitumorales
causan efectos secundarios importantes, tanto agudos (vómitos, náuseas,
caída del pelo, cansancio, neutropenia, sépsis, azooespermia),
como a largo plazo (ototoxicidad, neuropatía periférica, tumores
secundarios, problemas cardiovasculares).
(Ver: Potencial
emetógeno de la quimioterapia)
Aunque el éxito del tratamiento depende del estadío, la tasa
media de supervivencia (a cinco años) es de alrededor del 95%, y para
los casos de cánceres en estadío 1 (si son vigilados adecuadamente)
es de prácticamente el 100% de supervivencia. Por eso es de suma importancia
la acción inmediata cuando existe la posibilidad de padecer cáncer
de testículo.
TRATAMIENTO SEMINOMAS
FASE I: La tasa de curación para
el tumor de tipo seminoma en estadio I es superior al 95%.
El tratamiento, por lo general, implica cirugía para extirpar los testículos
y radiación para los ganglios linfáticos abdominales con dosis
muy moderadas.
Existe un tratamiento alternativo, en el que se sustituye la radiación
inmediata de los ganglios por un periodo de seguimiento intensivo (pruebas
de sangre y radiológicas) en busca de indicios de metástasis.
En caso de que ésta no se produzca, no se suministra radioterapia adicional
a la cirugía. Si en cambio se detecta la propagación cancerosa,
se utiliza la quimioterapia o radioterapia.
La preservación de los ganglios es otro de los tratamientos en el que,
igual que en el caso anterior, el paciente debe someterse a un seguimiento
exhaustivo para detectar signos de una posible metástasis. Si ésta
se produce, se extirparán los ganglios y se utilizará posiblemente
la quimioterapia. Si no, será posible evitar la extirpación
de los ganglios linfáticos.
En el caso de los tumores de células de Sertoli o de células
de Leydig, se recomienda la extirpación radical del testículo
y del cordón espermático; puesto que estos tumores son muy resistentes
generalmente frente a la quimio y radioterapia. Si se tiene la menor sospecha
de que el cáncer se pueda haber propagado, lo más normal sería
la extirpación de los ganglios linfáticos retroperitoneales
(regionales).
FASE II: Los seminomas en estadio II se
dividen en voluminosos (abultados) y no voluminosos (no abultados).
El primer grupo, por lo general, está definido como tumores mayores
de 5 centímetros.
• Los voluminosos (abultados)
se someten a cirugía para extirpar los testículos; acompañada
en este caso por una opción de radioterapia en los ganglios retroperitoneales,
en los abdominales y en los pélvicos; u otra opción de tratamiento
quimioterapéutico de combinación que incluya el cisplatino.
• Los voluminosos (no abultados)
se tratan con extirpación del testículo y del cordón
espermático, seguida de radiación en los ganglios linfáticos
regionales (retroperitoneales).
FASE III: tienen una tasa de curación
del 90%. se tratan con cirugía seguida de quimioterapia múltiple
combinada. El régimen de quimioterapia puede ser el mismo que el descrito
en la fase II.
TRATAMIENTO NO SEMINOMAS
La tasa de curación para un tumor no seminoma en estadio I
está sobre el 95%. Estos tumores se tratan con extirpación de
los testículos y posiblemente de los ganglios linfáticos del
abdomen.
Los tumores no seminomas en estadio II tienen una tasa de
curación sobre el 95% y su tratamiento, por lo general, consiste en
cirugía para extirpar los testículos y los ganglios abdominales
ganglios linfáticos retroperitoneales, posiblemente seguida de quimioterapia.
Los tumores no seminomas en estadio III tienen una tasa de
curación del 70%, el tratamiento probablemente es quimioterapia y extirpación
quirúrgica de los testículos.
Tratamiento de las recidivas del cáncer de testículo:
Este tratamiento se administra cuando, tras un primer tratamiento,
vuelve a aparecer el cáncer. El tratamiento por lo general es quimioterapia
utilizando combinaciones de diferentes medicamentos como ifosfamida, cisplatino,
etopósido o vinblastina, algunas veces seguido de un autotrasplante
de médula ósea o de células madre periféricas.
Trasplante de médula ósea: El tratamiento consiste
en la extirpación —previa a la quimioterapia— de células
madre (formadoras de sangre), provenientes de la médula ósea
del mismo. Dichas células madre son congeladas mientras el enfermo
recibe un tratamiento de altas dosis de quimioterapia. Tras ésta, se
vuelve a reponer las células madre congelada a la médula ósea
del paciente.
FERTILIDAD
Y CÁNCER DE TESTÍCULO
Es posible que los hombres estén preocupados de que al perder un testículo
se afectará su capacidad de tener relaciones sexuales o que serán
estériles (que no podrán tener hijos). Sin embargo, los hombres
que tienen un testículo sano todavía pueden tener erecciones
normales y producir espermatozoides. Los hombres también pueden tener
un testículo artificial, llamado prótesis, que se coloca en
el escroto cuando se realiza la orquiectomía o después.
Es posible que se extraigan también algunos de los ganglios linfáticos
que están situados en la parte profunda del abdomen (disección
de ganglios linfáticos). Este tipo de cirugía generalmente no
cambia la capacidad del hombre de tener erecciones u orgasmos, pero puede
causar problemas de esterilidad si interfiere con la eyaculación.
Los pacientes querrán hablar con el médico acerca de la posibilidad
de extraer los ganglios linfáticos usando una técnica especial
de cirugía que conserva los nervios, la cual puede preservar la capacidad
de eyacular normalmente.
Los hombres con cáncer testicular que deseen tener hijos en un futuro,
deberían tener en cuenta la posibilidad de preservar su esperma en
bancos (para guardar los espermatozoides y conservarlos congelados para utilizarlos
en inseminación artificial) antes de empezar el tratamiento.
A los efectos de la criopreservación (congelación) del esperma,
se suelen necesitar tres muestras. El paciente debe abstenerse sexualmente
entre las 48 y 72 horas anteriores a la toma de la primera muestra, y entre
cada una de las siguientes dos tomas. El proceso de preservación del
esperma normalmente dura entre una semana y diez días; tiempo de retraso
que no afectará al tratamiento del paciente.
DUDAS SOBRE EL CÁNCER
DE TESTÍCULO
• Un hombre con un testículo
puede tener una vida perfectamente normal, ya que normalmente el otro testículo
suple todas las necesidades, y generalmente tendrá una fertilidad adecuada.
No obstante la producción hormonal debería ser comprobada ante
determinados síntomas fisiológicos o psicológicos característicos
de la andropausia, para suplementar la testosterona en caso necesario.
• La
erección, eyaculación y libido no tienen porqué verse
afectadas.
• Merece
la pena medir los niveles hormonales (Testosterona, FSH, LH) antes de la orquidectomía
y la conservación de muestras de semen en un banco de semen en el caso
de hombres jóvenes que tengan planeado tener descendencia, ya que la
fertilidad puede verse afectada de forma importante por un posible tratamiento
de quimioterapia.
• Un
hombre que pierde ambos testículos normalmente necesita recibir tratamiento
hormonal (en particular testosterona, que es creada en los testículos),
y es obviamente infértil, pero puede llevar una vida perfectamente
normal. Menos del 3% que han tenido cáncer de testículo lo tendrán
de nuevo en el otro testículo.
• Durante
la orquidectomía es posible insertar una prótesis en el lugar
del testículo extirpado, de modo que la falta de éste sea imperceptible.
Es una decisión meramente estética que muchos pacientes deciden
no tomar por considerar la prótesis un objeto extraño en su
cuerpo.
• No hay ninguna evidencia de que
el cáncer de testículo sea hereditario. Es más probable
que se dé en hermanos que en padre e hijo.
• La vasectomía no provoca
cáncer de testículo ni acelera el crecimiento ni la diagnosis
de tumores de testículo preexistentes. Tampoco aumenta la incidencia
de cáncer de testículo.
• La clase de ropa interior, ajustada
o no, no predispone a padecer, ni a evitar el cáncer de testículo.
• El montar en bicicleta no predispone
al cáncer de testículo.
• Las lesiones en los testículos
no aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer. No obstante, pueden
causar un bulto en el testículo y en ocasiones enmascarar un tumor,
por lo que debe ser observado hasta que desaparezca.
SEGUIMIENTO
Consiste en hacer un seguimiento, mediante las pruebas y periodicidad apropiadas
para el tipo de tumor, para vigilar que no haya recurrencia, y que el paciente
permanece libre de cáncer. De forma que en caso de detectar una recaida,
se pueda aplicar el tratamiento adecuado en el momento en que es más
efectivo.
En los pocos casos en los que los tratamientos de radioterapia y quimioterapia
estandar fallan, aún puede considerarse una combinación de quimioterapia
intensiva, cirugía e incluso radioterapia, junto con un transplante
de médula.
El seguimiento puede variar según los tipos y estadios (etapas) diferentes
de cáncer de testículo. En general, los pacientes son examinados
con frecuencia por el médico y se les realizan regularmente análisis
de sangre para medir los niveles de los marcadores tumorales. Los hombres
que han tenido cáncer de testículo tienen una probabilidad mayor
de desarrollar cáncer en el testículo que queda.
Para cánceres de estadío 1 que no han tenido ninguna terapia
preventiva, la observación durante al menos 3 a 10 años es crucial
(análisis de sangre, TAC y radiografías) para evaluar si el
cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo (metástasis).
Para otros estadíos y cuando se ha dado radioterapia o quimioterapia,
la vigilancia dependerá de las circustancias, pero normalmente debería
realizarse durante un periodo de 5 años (con intensidad decreciente).
Tras cinco años la tasa de recaida es de menos del 5% de los casos.
Supervivientes famosos
Una prueba viviente de que el cáncer de testículo es curable
es el ciclista Lance Armstrong. Una vez dijo, "Es irónico, solía
montar en bicicleta para vivir. Ahora sólo quiero vivir para montar
en bicicleta".
El portero del Real Club Deportivo de la Coruña, José Francisco
Molina Jiménez en 2001.