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 » Cáncer testicular

 

LOS TESTICULOS
CÁNCER TESTICULAR
CLASIFICACIÓN: (SEMINOMAS / NO SEMINOMAS)
PATOLOGÍA
MARCADORES TUMORALES (AFP / GCH-B/ LDH)
ESTADIO (ETAPA o EXTENSIÓN)
DIAGNÓSTICO
TRATAMIENTO
FERTILIDAD Y CÁNCER TESTICULAR
DUDAS SOBRE EL CANCER DE TESTICULO
SEGUIMIENTO


Subir LOS TESTÍCULOS

Los testículos son las glándulas sexuales masculinas y forman parte del sistema reproductor del hombre. Los testículos también se llaman testis o gónadas. Están ubicados detrás del pene en una bolsa de piel llamada escroto.

• Las gónadas femeninas se llaman ovarios. Los ovarios femeninos son homólogos a los testículos masculinos.

Los testículos producen y almacenan varias hormonas masculinas, incluyendo la testosterona y el esperma. Las hormonas controlan el desarrollo de los
órganos reproductores así como otras características masculinas: el vello facial y corporal, la voz profunda y los hombros anchos.


Son los órganos reproductivos masculinos localizados en el escroto, que producen los espermatozoides y la hormona masculina testosterona.
Las estructuras reproductivas masculinas son el pene, el escroto, las vesículas seminales y la próstata.

 

Subir CÁNCER TESTICULAR (tumor de células germinativas)

El cáncer testicular es una de las formas más curables de cáncer.

Consiste en un cáncer que se desarrolla en uno o ambos testículos, aunque también se puede iniciar en el abdomen o en el tórax (mediastino). Su causa es hasta el momento desconocida. Es una enfermedad que ha pasado de ser extremadamente rara a principios del siglo XX, a ser en la actualidad el tipo de tumor maligno más común entre los varones jóvenes. Aunque la incidencia varía en función de las razas. La mayor incidencia se da entre los varones de raza blanca de parte del norte de Europa. Los varones de raza negra tienen la menor incidencia global. Es más común entre los 15 y 35 años aunque puede afectar a varones de cualquier edad. Aunque esta enfermedad representa el 1% de todos los cánceres en los hombres, es la forma más común de cáncer en hombres entre 15 y 35 años de edad. El cáncer de testículo tiene una de las tasas de curación más altas de todos los tipos de cáncer, por encima del 90%, y prácticamente del 100% si no se ha extendido. Incluso en los relativamente pocos casos en los que se ha extendido ampliamente, la quimioterapia consigue curar completamente, al menos a la mitad de esos casos.

Más del 90% de los cánceres de testículo se desarrollan en las llamadas “células germinativas”. Dentro de este tipo de cánceres, existen 2 subtipos principales: seminomas y no seminomas. La mayoría de los cánceres de las células germinativas testiculares comienzan como una forma no invasiva (sólo afecta a la superficie del testículo) llamada carcinoma in situ. El carcinoma in situ no produce masa ni provoca síntomas, pero casi siempre deriva hacia un cáncer.



SÍNTOMAS

La gran mayoría de los casos de cáncer de testículo es detectado por el propio paciente. No produce síntomas generales que puedan hacer sospechar de un problema médico, como fiebre o dolor.

El síntoma más claro es la aparición en un testículo de una masa o abultamiento que no suele causar dolor ni incomodidad; o un estiramiento o hinchazón en la zona testicular. Otra sintomatología es la sensación de pesadez o dolor en el abdomen inferior, o en el escroto.



CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO


Se desconoce cuál es la causa del cáncer testicular.

Los factores posibles de riesgo incluyen los siguientes:

    • Edad - La mayoría de los cánceres testiculares afectan a hombres entre los 15 y 35 años de edad.

    • Criptorquismo - falta de descenso testicular.

    • Riesgos ocupacionales - Los mineros, las personas que trabajan con gas o con cuero, los trabajadores de las fábricas procesadoras de alimentos y bebidas, corren un mayor riesgo.

    • Antecedentes familiares.

    • Historia personal de cáncer en el otro testículo.

    • Raza y etnia - El índice de cáncer testicular es más alto en la raza blanca que en otras poblaciones.

    • Infección por VIH.

    • Los hombres cuyas madres tomaron la hormona dietilestilbestrol (su sigla en inglés es DES) durante el embarazo para prevenir el aborto.
Aun cuando estos factores pueden aumentar los riesgos de una persona, éstos no necesariamente causan la enfermedad. Algunas personas con uno o más factores de riesgo nunca contraen la enfermedad, mientras otras la desarrollan sin tener factores de riesgo conocidos.



PREVENCIÓN

Actualmente no hay ningún método para prevenir la enfermedad porque:

    No hay ninguna causa conocida de la enfermedad.
    Muchos de los factores de riesgo sugeridos no pueden cambiarse.
    Muchos hombres que tienen cáncer testicular no tienen los factores de riesgo sugeridos.





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CLASIFICACIÓN



Una clasificación primaria de los tumores de las células germinativas en los hombres se establece en torno a la diferenciación entre Seminomas y No Seminomas.

Los Seminomas son células germinales inmaduras de crecimiento lento y representan alrededor del 50% de los tumores testiculares, de los cuales el 75% son de estadío 1. Los seminomas tienden a estar confinados al testículo, aunque en alrededor de un 25% de los casos se ha extendido a los ganglios linfáticos.. Se encuentran por lo general en hombres entre 30 y 40 años.. Se desarrollan en las células productoras de esperma de los testículos. Dentro de esta categoría, y en base a su aspecto al microscopio, se establecen dos subtipos principales:

    1) Seminomas típicos (suelen aparecer en individuos entre los 30 y los 50 años)
    2) Seminomas espermatocíticos (suelen aparecer en individuos superiores a los 50 años, estando situada la media de edad para este tipo de cáncer en los 65 años). Se desarrolla de forma muy lenta, por lo que no provoca metástasis.
Los tumores No Seminomas por el contrario, son células germinales más maduras que se propagan con mayor rapidez. Los noseminomas engloban varias subclases; sus tasas de expansión varian algo pero se tratan de forma similar. Suelen ser los más habituales entre el segmento de pacientes de menor edad.. Este tipo de tumor generalmente contiene más de uno de los siguientes tipos de células:

    • Carcinomas embrionarios es el tipo más común, aunque normalmente aparece junto con otros tipos. Suelen ser un tipo muy agresivo de cáncer, puesto que tienden a irradiarse a otros órganos (pulmones, hígado) y desarrollarse muy rápidamente.

    • Carcinomas del saco vitelino también son conocidos como tumores de los senos endodérmicos, carcinoma embrionario infantil u orquidoblastoma. Afecta principalmente a niños y jóvenes (aproximadamente 60% de todos los casos de cáncer testicular en niños), teniendo grandes posibilidades de curación cuando se detectan en la primera infancia. Sin embargo, son mucho más complicados en individuos adultos; sobre todo si no contienen otros tipos de células No Seminomas.

    • Coriocarcinomas
    se dan muy raramente y sólo en adultos. Son muy peligrosos por su invasividad, dándose el caso de que en estado “puro” generalmente no se presenta en los testículos.

    • Teratomas son células adultas premalignas que rara vez se extienden, pero que pueden transformarse en otro tipo.

    • Tumores estromales (tumores de células estromáticas) se presentan en los tejidos de soporte y en los productores hormonales de los testículos. Dos tipos de tumores muy importantes pertenecen a esta clase de cáncer testicular: los tumores de las células de Leydig (células secretoras de testosterona) y los tumores de las células de Sertoli (células donde maduran los espermatozoides). Ambos tipos de tumores suelen ser benignos, no propagándose más allá de los testículos y tratándose mediante la extirpación. Así mismo, dichos tumores pueden secretar una hormona, estradiol, que puede causar uno de los síntomas de cáncer testicular, ginecomastia (excesivo desarrollo de tejido mamario).

    • Tumores testiculares secundarios (tumor metastasico), originados en otros órganos y propagados al testículo. En edades avanzadas el linfoma testicular suele ser más frecuente incluso que el resto de tumores testiculares puros. La extirpación, seguida de radiación y/o quimioterapia es el tratamiento más adecuado.

Cuando ambos, seminomas y noseminomas están presentes en un tumor (lo cual no es raro), el tumor se clasifica como noseminoma y se trata como tal.



SubirPATOLOGÍA


El cáncer de testículo puede desarrollarse a partir de cualquier tipo de célula de las presentes en el testículo, pero más del 95% de todos los cánceres de testículo son de células germinales. (Las células germinales producen los espermatozoides; en sí mismas no son patogénicas). La histopatología del cáncer de testículo es complicada, y debería ser hecha por un patólogo experimentado que especifique características tales como, invasión vascular (en los noseminomas), de la rete testis (en los seminomas), o el porcentaje de los distintos tipos de tumor si los hubiere.

La anatomía patológica del seminoma se confunde con relativa facilidad con la del carcinoma embrionario. En caso de recibir tratamiento de radioterapia, se debe asegurar que realmente no ha habido confusión, puesto que el carcinoma embrionario es un noseminoma que no es sensible a la radiación y sería un tratamiento inútil.




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MARCADORES TUMORALES


Procedimiento en el cual se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias liberadas en la sangre por órganos, tejidos o células tumorales en el cuerpo. Ciertas sustancias se asocian con tipos específicos de cáncer cuando se encuentran en concentraciones altas en la sangre. Estas se denominan marcadores tumorales.

El cáncer de testículo es uno de los pocos tumores que producen marcadores tumorales específicos, que se pueden usar para seguir su evolución, y la efectividad del tratamiento. Para ello, antes de la cirugía, se deben determinar los niveles de los marcadores para establecer la referencia inicial.

    La AFP (alfa-fetoproteína) aparece en mayor o menor cantidad en todos los tumores germinales noseminoma, excepto el coriocarcinoma, pero nunca se produce en el seminoma puro. (No obstante, la ausencia de AFP no indica que un determinado tumor sea un seminoma. Debe incluirse también en el seguimiento de los seminomas).

    La GCH-B (gonadotropina coriónica humana beta (beta GCH)). no está presente en los varones normales, es producida por los tumores noseminoma y también en muchos casos de seminoma.

    La LDH (deshidrogenasa láctica (DHL)) no es un marcador específico, pero en combinación con los anteriores puede dar una idea de la extensión de la enfermedad. En los casos de seminoma que se presentan sin elevación de la GCH-ß, puede resultar especialmente útil.
Aproximadamente el 85% de los noseminomas presentan elevación de la AFP o la GCH.

Los seminomas tendrán elevación sólo en beta GCH o DHL.

Estos exámenes también pueden usarse para vigilar la respuesta al tratamiento.

La ausencia de marcadores tumorales no excluye la posibilidad de padecer un tumor de células germinales.




Subir ESTADIO (Etapa o Extensión)


Un caso de cáncer de testículo se categoriza como perteneciente a uno de tres estadíos (que tienen subclasificaciones).

    • Estadío 0, CIS (carcinoma in situ) es una lesión preinvasiva previa a los tumores.

    • Estadío 1, el cáncer no se ha diseminado mas allá del testículo.

    • Estadío 2, el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos abdominales (pequeñas estructuras como un garbanzo que producen y almacenan las células que combaten las infecciones).

    • Estadío 3, se extiende más allá de los ganglios linfáticos, pudiendo haber alcanzado los riñones, hígado, huesos, pulmones o cerebro.
La mayoría de los casos cuando se detectan son de estadío 1; el estadío 3 es relativamente raro.




METASTASIS


La propagación de las metástasis de cáncer de testículo tiene una progresión bien definida. Los gánglios paraaorticos (situados alrededor de la aorta y vena cava inferior a la altura de los riñones) son el primer lugar en el que se producen las metástasis. El escroto no comparte el sistema linfático de los testículos, ya que estos descienden desde el abdomen durante la gestación hasta su posición normal. Por ello se realiza una orquidectomía inguinal, evitando la alteración del sistema linfático y en lo posible la difusión de células tumorales a otras zonas donde no se sospeche que pueden aparecer. En los tumores de células germinales no seminomas, la propagación es hematológica y por ello el lugar más probable de una metástasis son los pulmones, hígado y cerebro.




Subir DIAGNOSTICO



El diagnóstico del cáncer de testículo se realiza mediante ultrasonidos con una ecografía de los testículos, y si lo hay, su extensión por rayos X y TAC. En caso de un diagnóstico dudoso, la ecografía debería ser realizada antes de 2 semanas. Además en un análisis de sangre se miden los marcadores tumorales específicos AFP, GCH-ß, y LDH que proporcionan mayor evidencia sobre el tipo de tumor y su extensión.

La biopsia o PAF del testículo está contraindicada en general, puesto que puede facilitar la dispersión del tumor por una ruta que no es la usual. Y está indicada en pacientes con tumores retroperitoneale o mediastinales.



PRUEBAS DIAGNOSTICAS


Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos para el diagnóstico del cáncer testicular pueden incluir los siguientes:

    • Ecografía - del escroto que se usa para confirmar la presencia de la masa sólida.

    • Análisis de sangre - evaluación de muestras de sangre para detectar niveles aumentados de ciertas proteínas y enzimas con el fin de determinar si se encuentran presentes células cancerosas o para determinar la cantidad de cáncer presente.

    Biopsia - procedimiento en el que se extraen muestras de tejido (durante la cirugía) para examinarlas con un microscopio con el fin de determinar si existen células cancerosas o anormales.

    • Linfangiograma - imágenes del sistema linfático por medio de la inyección de un contraste en los vasos linfáticos para intensificar las imágenes.

    • Imágenes por resonancia magnética (RM) - procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes detalladas de los órganos y estructuras dentro del cuerpo.
Además de estos procedimientos de imágenes pueden solicitarse rayos X del tórax, escáner de los huesos o de otro tipo.






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TRATAMIENTO



Los tipos básicos de tratamiento son: cirugía, radioterapia, quimioterapia y observación o una combinación de ellos. El tratamiento más adecuado estará en función del tipo de tumor, y su pronóstico.


CIRUGÍA

El tratamiento quirúrgico incluye la extirpación del testículo (orquiectomía) y la extirpación de los ganglios linfáticos asociados (linfadenectomía). Esto, por lo general, se realiza en el caso de cánceres testiculares seminoma y no seminoma. La mayoría de las veces, la orquidectomía inguinal radical (extirpación del testículo y demás estructuras asociadas a través de una pequeña incisión en el abdomen) es suficiente para la curación completa del paciente. Es una operación sencilla y rápida que se hace con anestesia raquídea, y el paciente puede volver a su casa enseguida, o incluso el mismo día. Aunque sería posible en muchos casos quitar el tumor de un testículo dejándolo funcional, es algo que rara vez se hace por el riesgo de dejar algunas células del tumor, y se realiza la orquidectomía inguinal radical, dado que es un órgano par, y un solo testículo es suficiente para la fertilidad, producción hormonal y otras funciones masculinas, la excepción sería sólo en el caso de que fuese el único testículo y sólo si la operación la realiza un experto. El 80% de los pacientes están curados sólo con la cirugía, y tras ella hay que valorar las posibles opciones de tratamiento en función del riesgo particular.

Si se extirpan ambos testículos, el individuo no será capaz de producir células espermáticas; y por lo tanto quedará estéril. Esta circunstancia puede verse aminorada por medio de las técnicas de extracción y congelación previa de espermatozoides. La cirugía para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales (regionales) puede dañar los nervios cercanos que controlan la eyaculación. El daño a estos nervios puede igualmente causar la esterilidad.

En el caso de los noseminomas que parecen ser de estadío 1, a menudo se realiza en una operación aparte una linfadectomía de los ganglios retroperitoneales (regionales) para determinar si el cáncer era en realidad de estadío 2. Sin embargo, esto que es estandar en muchos sitios, también es omitido en muchos otros por el riesgo significativo de dañar determinados nervios al tratarse de una operación mayor que requiere de una gran experiencia, y que puede resultar en eyaculación retrógrada e infertilidad.

La cirugía se puede realizar en otras partes del cuerpo donde (en casos raros) haya tumores y esto sea apropiado; puede ser antes o después de la quimioterapia o radioterapia, aunque con posterioridad a dichos tratamientos es una cirugía mucho más complicada y debe ser llevada a cabo por especialistas.



RADIOTERAPIA (solo seminomas)


El uso de radioterapia se limita al tratamiento de seminomas. La radioterapia mediante rayos X de alta energía es efectiva en los seminomas, pero no en los noseminomas.

En el caso del cáncer de testículo, las dosis son muy inferiores a las administradas para otros tipos de cáncer. Además, se colocan protecciones especiales sobre el testículo remanente para preservar la fertilidad en todo lo posible.

Se puede administrar para tratar seminomas de estadío 2, o como terapia preventiva en el caso de cáncer en estadío 1, y así minimizar la probabilidad de que aún existan tumores minúsculos indetectables y que pudiesen extenderse. La extraordinaria sensibilidad a la radioterapia de los seminomas hace que la tasa de curación para los casos en estadío 1 sea superior al 95%. Incluso la tasa de supervivencia no es significativamente menor para los casos de estadío 2 con tumores pequeños (<2cm) tratados con radioterapia. Las dosis de radiación usados para el tratamiento del seminoma son relativamente pequeñas, y aunque los efectos secundarios no son despreciables, no son tan importantes como los producidos por la quimioterapia. Como tratamiento preventivo en estadío 1 se suelen usar 20-25Gy, y para el estadío 2 se aumenta a 30-35Gy localizado sobre los tumores. La dosis total se reparte en varias sesiones de entre 1,5-2Gy a lo largo de varias semanas.

La radioterapia afecta tanto las células normales como las cancerosas. Los efectos secundarios de la radioterapia dependen principalmente de la dosis del tratamiento. Los efectos secundarios comunes son la fatiga, cambios en la piel donde se realiza el tratamiento, pérdida de apetito, náuseas y diarrea. La radioterapia interfiere con la producción de espermatozoides, pero la mayoría de los pacientes recuperan su fertilidad en un periodo de 1 a 2 años.

QUIMIOTERAPIA


Cuando se administra quimioterapia a pacientes de cáncer de testículo, ordinariamente se da como terapia adyuvante (después de cirugía) para destruir células cancerosas que pueden haber quedado en el cuerpo. .La quimioterapia es el tratamiento estandar, con o sin radiación, cuando el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo (o sea, estadío 2 ó 3). En algunos sitios se ofrece como opción para los no seminomas en estadío 1 como terapia preventiva en los casos de mayor riesgo. La introducción de la terapia con cisplatino como agente antitumoral ha mejorado enormemente la tasa de supervivencia de los pacientes con tumores testiculares seminomas y no seminomas. Los agentes primarios son el cisplatino, etóposido y bleomicina. Los fármacos antitumorales causan efectos secundarios importantes, tanto agudos (vómitos, náuseas, caída del pelo, cansancio, neutropenia, sépsis, azooespermia), como a largo plazo (ototoxicidad, neuropatía periférica, tumores secundarios, problemas cardiovasculares).
(Ver: Potencial emetógeno de la quimioterapia)

Aunque el éxito del tratamiento depende del estadío, la tasa media de supervivencia (a cinco años) es de alrededor del 95%, y para los casos de cánceres en estadío 1 (si son vigilados adecuadamente) es de prácticamente el 100% de supervivencia. Por eso es de suma importancia la acción inmediata cuando existe la posibilidad de padecer cáncer de testículo.



TRATAMIENTO SEMINOMAS


FASE I: La tasa de curación para el tumor de tipo seminoma en estadio I es superior al 95%. El tratamiento, por lo general, implica cirugía para extirpar los testículos y radiación para los ganglios linfáticos abdominales con dosis muy moderadas.

Existe un tratamiento alternativo, en el que se sustituye la radiación inmediata de los ganglios por un periodo de seguimiento intensivo (pruebas de sangre y radiológicas) en busca de indicios de metástasis. En caso de que ésta no se produzca, no se suministra radioterapia adicional a la cirugía. Si en cambio se detecta la propagación cancerosa, se utiliza la quimioterapia o radioterapia.

La preservación de los ganglios es otro de los tratamientos en el que, igual que en el caso anterior, el paciente debe someterse a un seguimiento exhaustivo para detectar signos de una posible metástasis. Si ésta se produce, se extirparán los ganglios y se utilizará posiblemente la quimioterapia. Si no, será posible evitar la extirpación de los ganglios linfáticos.

En el caso de los tumores de células de Sertoli o de células de Leydig, se recomienda la extirpación radical del testículo y del cordón espermático; puesto que estos tumores son muy resistentes generalmente frente a la quimio y radioterapia. Si se tiene la menor sospecha de que el cáncer se pueda haber propagado, lo más normal sería la extirpación de los ganglios linfáticos retroperitoneales (regionales).

FASE II: Los seminomas en estadio II se dividen en voluminosos (abultados) y no voluminosos (no abultados). El primer grupo, por lo general, está definido como tumores mayores de 5 centímetros.

    Los voluminosos (abultados) se someten a cirugía para extirpar los testículos; acompañada en este caso por una opción de radioterapia en los ganglios retroperitoneales, en los abdominales y en los pélvicos; u otra opción de tratamiento quimioterapéutico de combinación que incluya el cisplatino.
    Los voluminosos (no abultados) se tratan con extirpación del testículo y del cordón espermático, seguida de radiación en los ganglios linfáticos regionales (retroperitoneales).

FASE III: tienen una tasa de curación del 90%. se tratan con cirugía seguida de quimioterapia múltiple combinada. El régimen de quimioterapia puede ser el mismo que el descrito en la fase II.




TRATAMIENTO NO SEMINOMAS


La tasa de curación para un tumor no seminoma en estadio I está sobre el 95%. Estos tumores se tratan con extirpación de los testículos y posiblemente de los ganglios linfáticos del abdomen.

Los tumores no seminomas en estadio II tienen una tasa de curación sobre el 95% y su tratamiento, por lo general, consiste en cirugía para extirpar los testículos y los ganglios abdominales ganglios linfáticos retroperitoneales, posiblemente seguida de quimioterapia.

Los tumores no seminomas en estadio III tienen una tasa de curación del 70%, el tratamiento probablemente es quimioterapia y extirpación quirúrgica de los testículos.

Tratamiento de las recidivas del cáncer de testículo: Este tratamiento se administra cuando, tras un primer tratamiento, vuelve a aparecer el cáncer. El tratamiento por lo general es quimioterapia utilizando combinaciones de diferentes medicamentos como ifosfamida, cisplatino, etopósido o vinblastina, algunas veces seguido de un autotrasplante de médula ósea o de células madre periféricas.

Trasplante de médula ósea: El tratamiento consiste en la extirpación —previa a la quimioterapia— de células madre (formadoras de sangre), provenientes de la médula ósea del mismo. Dichas células madre son congeladas mientras el enfermo recibe un tratamiento de altas dosis de quimioterapia. Tras ésta, se vuelve a reponer las células madre congelada a la médula ósea del paciente.


SubirFERTILIDAD Y CÁNCER DE TESTÍCULO



Es posible que los hombres estén preocupados de que al perder un testículo se afectará su capacidad de tener relaciones sexuales o que serán estériles (que no podrán tener hijos). Sin embargo, los hombres que tienen un testículo sano todavía pueden tener erecciones normales y producir espermatozoides. Los hombres también pueden tener un testículo artificial, llamado prótesis, que se coloca en el escroto cuando se realiza la orquiectomía o después.

Es posible que se extraigan también algunos de los ganglios linfáticos que están situados en la parte profunda del abdomen (disección de ganglios linfáticos). Este tipo de cirugía generalmente no cambia la capacidad del hombre de tener erecciones u orgasmos, pero puede causar problemas de esterilidad si interfiere con la eyaculación. Los pacientes querrán hablar con el médico acerca de la posibilidad de extraer los ganglios linfáticos usando una técnica especial de cirugía que conserva los nervios, la cual puede preservar la capacidad de eyacular normalmente.

Los hombres con cáncer testicular que deseen tener hijos en un futuro, deberían tener en cuenta la posibilidad de preservar su esperma en bancos (para guardar los espermatozoides y conservarlos congelados para utilizarlos en inseminación artificial) antes de empezar el tratamiento.

A los efectos de la criopreservación (congelación) del esperma, se suelen necesitar tres muestras. El paciente debe abstenerse sexualmente entre las 48 y 72 horas anteriores a la toma de la primera muestra, y entre cada una de las siguientes dos tomas. El proceso de preservación del esperma normalmente dura entre una semana y diez días; tiempo de retraso que no afectará al tratamiento del paciente.




Subir DUDAS SOBRE EL CÁNCER DE TESTÍCULO

    Un hombre con un testículo puede tener una vida perfectamente normal, ya que normalmente el otro testículo suple todas las necesidades, y generalmente tendrá una fertilidad adecuada. No obstante la producción hormonal debería ser comprobada ante determinados síntomas fisiológicos o psicológicos característicos de la andropausia, para suplementar la testosterona en caso necesario.

    La erección, eyaculación y libido no tienen porqué verse afectadas.

    Merece la pena medir los niveles hormonales (Testosterona, FSH, LH) antes de la orquidectomía y la conservación de muestras de semen en un banco de semen en el caso de hombres jóvenes que tengan planeado tener descendencia, ya que la fertilidad puede verse afectada de forma importante por un posible tratamiento de quimioterapia.

    Un hombre que pierde ambos testículos normalmente necesita recibir tratamiento hormonal (en particular testosterona, que es creada en los testículos), y es obviamente infértil, pero puede llevar una vida perfectamente normal. Menos del 3% que han tenido cáncer de testículo lo tendrán de nuevo en el otro testículo.

    Durante la orquidectomía es posible insertar una prótesis en el lugar del testículo extirpado, de modo que la falta de éste sea imperceptible. Es una decisión meramente estética que muchos pacientes deciden no tomar por considerar la prótesis un objeto extraño en su cuerpo.

    No hay ninguna evidencia de que el cáncer de testículo sea hereditario. Es más probable que se dé en hermanos que en padre e hijo.

    La vasectomía no provoca cáncer de testículo ni acelera el crecimiento ni la diagnosis de tumores de testículo preexistentes. Tampoco aumenta la incidencia de cáncer de testículo.

    La clase de ropa interior, ajustada o no, no predispone a padecer, ni a evitar el cáncer de testículo.

    El montar en bicicleta no predispone al cáncer de testículo.

    Las lesiones en los testículos no aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer. No obstante, pueden causar un bulto en el testículo y en ocasiones enmascarar un tumor, por lo que debe ser observado hasta que desaparezca.


Subir SEGUIMIENTO


Consiste en hacer un seguimiento, mediante las pruebas y periodicidad apropiadas para el tipo de tumor, para vigilar que no haya recurrencia, y que el paciente permanece libre de cáncer. De forma que en caso de detectar una recaida, se pueda aplicar el tratamiento adecuado en el momento en que es más efectivo.

En los pocos casos en los que los tratamientos de radioterapia y quimioterapia estandar fallan, aún puede considerarse una combinación de quimioterapia intensiva, cirugía e incluso radioterapia, junto con un transplante de médula.

El seguimiento puede variar según los tipos y estadios (etapas) diferentes de cáncer de testículo. En general, los pacientes son examinados con frecuencia por el médico y se les realizan regularmente análisis de sangre para medir los niveles de los marcadores tumorales. Los hombres que han tenido cáncer de testículo tienen una probabilidad mayor de desarrollar cáncer en el testículo que queda.

Para cánceres de estadío 1 que no han tenido ninguna terapia preventiva, la observación durante al menos 3 a 10 años es crucial (análisis de sangre, TAC y radiografías) para evaluar si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo (metástasis).

Para otros estadíos y cuando se ha dado radioterapia o quimioterapia, la vigilancia dependerá de las circustancias, pero normalmente debería realizarse durante un periodo de 5 años (con intensidad decreciente).

Tras cinco años la tasa de recaida es de menos del 5% de los casos.



Supervivientes famosos


Una prueba viviente de que el cáncer de testículo es curable es el ciclista Lance Armstrong. Una vez dijo, "Es irónico, solía montar en bicicleta para vivir. Ahora sólo quiero vivir para montar en bicicleta".

El portero del Real Club Deportivo de la Coruña, José Francisco Molina Jiménez en 2001.

Este artículo es informativo y de ninguna manera debe considerarse como consejo profesional, visite a su médico para obtener diagnóstico y tratamiento.

 

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